Los tres violines de Ruven Preuk, de Svenja Leiber

LEIBER, Svenja. Los tres violines de Ruven Preuk (Das Letze Land). Traducción del alemán: Richard Gross. Malpaso, 2014.
Demoledora narración de hechos y situaciones acaecidos en la Alemania que va de los albores del nazismo hasta su ocaso; recorriendo, a través de un personaje sin par —el violinista Ruven Preuk—, el devenir histórico y personal de sus más destacados protagonistas, a modo de arquetipos, pero cuyos patrones no se adscriben del todo al principal. Los tres violines de Ruven Preuk, de Svenja Leiber, se centra en las decisiones, es toda ella una profunda reflexión acerca de con qué propósito se ha realizado una vida. Sin pretensiones, nuestro protagonista cautiva al lector desde su misma condición como humilde campesino hasta su habilidad para aprehender el mundo. 

Desamado, morirá, morirá y morirá

                    Desamado,
                                   morirá, morirá y morirá
                            como mueren quienes osan
                    su renuncia proclamar...
                                                Desamado,
                                                               morirá, morirá y morirá,
                                                      como mueren quienes osan,
                                           quienes osan renegar... 
                                                (Canción popular) 
Érase una vez un viejo filósofo griego que, dolido por el abandono de uno de sus discípulos, se sirvió de la oratoria para elaborar un perverso discurso que devaluara a su pupilo ante los ojos de los sabios, en la Βουλή. Les persuadió, así, de que su ἐρώμενος había dañado la estructura del templo de Afrodita, habiendo producido en el sagrado lugar una enorme grieta. Aunque, después de mucho buscar, nadie la halló ni supo dónde encontrar el lugar exacto donde podría haberse formado aquélla; el muchacho, al  verse afectado por semejante ignominia, no le quedó más remedio que vagar.
Desamado[2],
               (el joven discípulo,
                                     ¡oh, designio fatal,
                condenado al ostracismo,
                                      impío, hereje; simple mortal!) 
    Morirá, cual efímero insecto, morirá y morirá,
                        como mueren quienes no aman ni odian[3],
                                              no conocen, no temen, no tienen
                                                           ídolo alguno a quien adorar...
[...] 
Entonces el traje de lino, apenas una sencilla muselina, que el viejo filósofo utilizaba para cubrir su cuerpo y soltar su retórica en el ἀγορά (ágora), se le hizo grande, grande, grande hasta ocultarlo bajo una tela cada vez más y más pesada que, finalmente, lo enterró. 
Con el correr del tiempo, una ιέρεια (sacerdotisa) escuchó decir a un αλήτης (vagabundo) que pasaba por delante del templo: Δεν θα πεθάνω για πάντα (non omnis moriar). 
Y sacó el περιπλάνηση (hombre errante) un manuscrito escondido en un extremo de su ἱμάτιον (indumentaria típica griega) y lo entregó al hombre que lo acompañaba.
________________ 
[1] La palabra discípulo viene del griego Μαθητές que significa aprendiz, estudiante. Implica una relación maestro/discípulo y requiere que el estudiante adopte la filosofía, enseñanza, practicas y estilo de vida del maestro. En la Grecia antigua, era común que un joven muchacho (el discípulo) fuera susceptible de convertirse en un ἐρώμενος (erómenos, "joven amante") desde el momento en que salía de la estancia de las mujeres, el γυναικεῖον (gineceo), para frecuentar el παλαίστρα (la palestra), donde recibía una educación intelectual y física de parte de un hombre adulto, llamado ἐραστής (erastés, "amante").
[2] De «desamor» (rae)
[3] Quienes no aman ni odian, sólo reniegan (como los ἄθεος, ateos)

+infrapoesía  

Seis mujeres que cambiaron la ciencia [ y seis libros al respecto ]

Marie Curie, Rachel Carson, Sally Ride, Grace Hopper, Rosalind Franklin y Jane Goodall son algunos de los nombres que debemos recordar a la hora de hablar de Ciencia. Los magníficos carteles realizados por Hydrogene nos ayudarán en la tarea de presentar a estas seis científicas, pues consiguen reducir a la mínima expresión la invaluable labor de estas profesionales extraordinarias e irrepetibles. Su pensamiento, apenas recogido en unas minúsculas y escasas citas, acompaña a estas breves biografías para acercarlas a quienes aún no conocen a seis de las científicas más importantes de todos los tiempos. Actualmente, muchos medios de comunicación, ya sea en formato físico (en papel) como en digital, incluyen a profesionales de muy distintas áreas o ramos en sus trabajos (ensayos, artículos de sociedad, de actualidad, de opinión) y multitud de páginas en la Red (incluyendo los ya famosos Doodles de Google) destacan la labor realizada por las mujeres en todos los campos. Algunos de estos lugares físicos (libros, mapas, manuscritos, revistas, folletos...) o virtuales (páginas web, blogs, foros...) son exclusivamente científicos o de género y ello hace que presten especial atención a su área (la Ciencia) o al género del profesional que ejerce en ese campo. La finalidad de dichas páginas no es otra que dar visibilidad a todas aquellas personas que en el ejercicio de su profesión se han visto relegadas a un segundo plano u olvidadas por no haber sido su tarea recogida o registrada debidamente por quienes eran los encargados de comunicar su legado.
MARIE CURIE
Marie Curie (1867-1934) fue una mujer polaca (de Varsovia), cuyo padre era profesor de física. En 1891, ella partió hacia París, donde cambió su nombre, Sklodowska, por el de Marie. En 1891 se matriculó en el curso de ciencias de la Universidad parisiense de la Sorbona. Pasados dos años, finalizó sus estudios de física con el número uno de su promoción. Ya nacionalizada francesa, en 1894 conoció a Pierre Curie. En ese momento, los dos trabajaban en el campo del magnetismo. Con 35 años, Pierre Curie era una brillante esperanza en la física francesa. Se enamoró enseguida de aquella fina y casi austera polaca de 27 años que compartía su fe altruista en la ciencia. El matrimonio tuvo dos hijas, una de ellas también ganó un Nobel: Irène Joliot-Curie y su marido, Frédéric, recibieron el Premio Nobel de Química en 1935 por la obtención de nuevos elementos radiactivos. Marie Curie estaba interesada en los recientes descubrimientos de los nuevos tipos de radiación. Wilhelm Roentgen había descubierto los rayos X en 1895, y en 1896 Antoine Henri Becquerel descubrió que el uranio emitía radiaciones invisibles similares. Por todo esto comenzó a estudiar las radiaciones del uranio y, utilizando las técnicas piezoeléctricas inventadas por Pierre, midió cuidadosamente las radiaciones en la pechblenda, un mineral que contiene uranio. Cuando vio que las radiaciones del mineral eran más intensas que las del propio uranio, se dio cuenta de que tenía que haber elementos desconocidos, incluso más radiactivos que el uranio. Marie Curie fue la primera en utilizar el término ‘radiactivo’ para describir los elementos que emiten radiaciones cuando se descomponen sus núcleos. En 1903 les concedieron el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los elementos radiactivos, que compartieron con Becquerel. Marie Curie se convirtió así en la primera mujer que recibía este premio.
«En la vida no hay cosas que temer, sólo cosas por comprender; pues dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.» (cit. 1457)

Qué hacer cuando en la pantalla aparece “The End”, de Paula Bonet

N.º 7
Descubrí a Paula Bonet ocho meses después de publicarse este libro, gracias a las redes sociales. A través de ellas encontré la página web de la autora y conocí parte de su obra, destacando por aquel entonces sus dos libros: Qué hacer cuando en la pantalla aparece "The End" (Lunwerg, 2014) 813. Truffaut (La Galera, 2015). Me decanté por el primero, una obra ilustrada que representa por sí sola las inquietudes y habilidades de esta magnífica ilustradora.

Abreviaturas básicas que todo lector [especialmente el lector de ensayo] debe conocer o, en su defecto, tener a mano durante su lectura

Siempre que nos acercamos a un texto, debemos hacerlo con la intención de entenderlo en su máxima amplitud. Si bien es posible que nos topemos con términos o vocablos que nos resulten poco conocidos, obligándonos ello a consultar en distintos diccionarios su significación, existen también ciertas abreviaturas frecuentes, que no siempre conocemos o recordamos y de cuya certeza dudamos, ocasionando esto no pocas búsquedas que lo único que logran es hacernos perder el hilo de la lectura que llevábamos a cabo. Las siguientes abreviaturas que se recogen son las más básicas.

La muerte de mi hermano Abel, de Gregor von Rezzori

Publicada en Alemania en 1976La muerte de mi hermano Abel (Der Tod meines Bruders Abel), de Gregor von Rezzori, es una novela que trata de la imposibilidad de armar una historia. El protagonista, Aristides Subicz, es un guionista de cine desencantado que lleva diecinueve años tratando de componer la gran obra maestra de la segunda posguerra europea, la que pudiera ser merecedora del Premio Nobel...

Mujeres de Pokrovka

Scopas (Relieve de Halicarnaso) Lucha entre griegos y Amazonas
Cuenta la leyenda que existió junto al Mar Negro un ejército de mujeres cuyo valor y arrojo les llevaba a cortarse el pecho derecho para utilizar con más certeza sus arcos y flechas. Asegura el historiador Heródoto que sus compatriotas griegos se las vieron con ellas en una ocasión en el siglo V a.C., y que casi se les fue el prestigio y la vida en el sangriento encuentro.