Henri de Toulouse-Lautrec

Toulouse-Lautrec, “La lavandera” (detalle), 1884-1888.
HENRI DE TOULOUSE-LAUTREC

POSTIMPRESIONISMO
El arte de Henri de Tolouse-Lautrec (Lourdes Cirlot, 2007) como el de Vincent van Gogh es el arte de una misma época —fines del siglo XIX— y presenta aspectos muy distintos, dependiendo del lugar en el que se desarrolle pero, sobre todo, del estilo personal de sus autores. Los dos artistas desarrollaron su labor artística en Francia y, no obstante, su obra no posee nada en común. Van Gogh es un postimpresionista, pero exalta de tal modo el color y el empaste en sus pinturas que en realidad poco tiene que ver con sus coetáneos franceses. Toulouse-Lautrec se decanta por una interpretación personal del modernismo, acentuando los grafismos curvilíneos y otorgando al color un carácter marcadamente plano —sobre todo en sus carteles—. Sus temas preferidos son aquellos que tienen que ver con el mundo del espectáculo, así como con la representación de burdeles y prostitutas. En definitiva, se trata de dos pintores extraordinarios, cada cual con su lenguaje propio y absolutamente inigualable.
La producción artística de Toulouse-Lautrec se encuentra repartida por los más destacados museos del mundo y en diversas colecciones privadas; sin embargo, es en el Museo Toulouse-Lautrec, en el centro de la población francesa de Albi, donde se agrupa la mayor cantidad de obras del artista, contándose entre ellas óleos, dibujos, litografías y carteles. El museo se halla en un palacio medieval que antiguamente había sido residencia episcopal, alzándose junto a la bella catedral de Santa Cecilia, a orillas del río Tarn. Los visitantes del museo pueden profundizar en la obra de Toulouse-Lautrec a través de la película Lumière sur proyectada en el auditorio. La proyección de la película puede retrasarse dependiendo de la programación cultural del museo. En dicha filmación nos dejamos llevar al final del siglo XIX y descubrimos cómo Toulouse-Lautrec se ha emancipado de las corrientes artísticas del momento para desarrollar su propio estilo. Se evoca la historia del Palacio de la Berbie, desde su edificación por los obispos hasta su reestructuración actual.
Moulin Rouge. La Goulue, 1891.
Cartel. Colección Privada
Durante la etapa en París de Toulouse-Lautrec, su vitalidad le llevó a frecuentar los locales más emblemáticos de la noche parisina, realizando para la mayoría de ellos atrayentes carteles que sentaron las bases de la creación publicitaria. El cartel de Moulin Rouge, La Goulue, el primero de todos ellos, supuso un gran reconocimiento para el artista. Con él promocionaba el nuevo espectáculo del local, valiéndose de un animado colorido y de la simplificación de las formas, e inspirándose en las estampas japonesas que por aquel entonces ejercían una gran influencia en el arte. Retrataba tanto a prostitutas, bailarinas y cantantes del mundo de la farándula como a los elegantes caballeros que asistían a sus espectáculos. La Goulue (Louise Weber, apodada "La glotona") nació en Clichy, Francia, el 13 de julio de 1866 y murió en París, el 30 de enero de 1929. Fue una bailarina del cancán parisién, inmortalizada por Toulouse-Lautrec y conocida en la Belle Époque como "La Reina de Montmartre". Se cree que nació en Alsacia en una familia judía. La familia se estableció en Clichy, cerca de París donde su madre trabajaba en una lavandería. Se cuenta que la niña danzaba con las ropas de la lavanderia pretendiendo ser una estrella de la escena. A los 16 años ya bailaba en music-halls con ropas que tomaba "prestadas" en la lavandería. Se hizo famosa rápidamente por su desparpajo y arriesgada costumbre de vaciar de un trago las copas de los clientes, por eso la llamaron "La glotona".
El retrato de su primo, Gabriel Tapié de Céleyran en un pasillo del teatro, es un ejemplo de ello. Éste solía acompañarle, dos o tres veces por semana, en sus salidas nocturnas parisinas, convirtiéndose así en un inseparable amigo del pintor. Toulouse-Lautrec se integró sin ningún reparo en el ambiente marginal del París nocturno de su época. Fue testigo de la vida cotidiana en los burdeles, en los cafés, en los escenarios de los cabarets, y en los teatros, quedando ésta cotidianeidad representada, con gran naturalidad, en sus obras. En sus últimos años de vida, los amigos del artista le animaron a seguir trabajando. Sus composiciones se fueron obscureciendo, aunque conservaron siempre una gran riqueza de matices y tonalidades. La modista, mademoiselle Margouin, una de las últimas obras de Toulouse-Lautrec, reafirmaría su genialidad como artista inclasificable, tanto por su estilo como por su arrolladora personalidad. El perfil de la joven, trazado por una línea fina, está rematado por una ahuecada cabellera pelirroja, que resalta ante la ventana y el sombrero obscuro, elementos insinuados por medio de líneas y manchas respectivamente. Las facciones del rostro indican candor y cierta melancolía. El amplio cuello de la camisa de la joven sirve de base, en la nuca, para su voluminoso peinado. La pincelada, aplicada de modo magistral, muestra los diversos matices pasteles de la blusa, a pesar de que su hombro se halla ligeramente ensombrecido.
La Modista, Mademoiselle Margouin, 1900.
Óleo sobre tabla. Museo Toulouse-Lautrec.
Roger Fry, en una exposición que organizó en 1906 (Chordá Riollo, 2008), se inventó la denominación para agrupar los pintores que partieron del Impresionismo, con tendencias muy variadas, y formaron la vanguardia artística hasta la llegada del Simbolismo y Expresionismo. Algunos artistas con voluntad de modernidad y sensibilidad muy refinada no transitarán la vía abierta por los impresionistas, apartándose de la valoración de la mirada abierta al exterior y buscando un estilo de inspiración oriental, de líneas onduladas elegantes, muy minoritario. Henri de Toulouse-Lautrec comparte intereses con los impresionistas pero sólo hace interiores; presta atención al trabajo improductivo, el de los artistas de circo y cabaret, y también otro (el oficio más antiguo del mundo) muy denigrado y solicitado: es la realidad convertida en espectáculo, actividades de artificio y placer, que exigen un prodigio técnico y que él pinta admirado; su estilo es muy estridente, con violencia; también pinta el salón en el que las chicas esperan a sus clientes, asunto insólito en la tradición del arte occidental (En el Salon de la rue des Moulins, hacia 1894).
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EL POSTIMPRESIONISMO

EL ARTE EN EL CONTEXTO CULTURAL DEL SIGLO XIX

“Solamente la figura existe, el paisaje sólo es y debe ser un ingrediente.
El paisaje sólo puede servir para el mejor entendimiento del carácter de una figura. Cuando los pintores de figuras hacen paisajes, estos son fabulosos, porque son paisajes de sueños.”
Henri de Tolouse-Lautrec a Misia Natanson,
1 de noviembre de 1884.
Toulouse-Lautrec, Autorretrato, 1882-83.
Óleo sobre lienzo. 40 x 32,5 cm.
Museo de Toulouse-Lautrec. Albi (Francia)
Henri de Tolouse-Lautrec (1864-1901) nació en el seno de una familia aristocrática el 24 de noviembre de 1864 en Albi. Antes de cumplir los diez años sufrió dos caídas de caballo, quedándole atrofiados los huesos de las piernas. Como consecuencia de ello, sus piernas ya no se desarrollaron, lo cual representó un lastre para el futuro artista, que tiñó de amargura su personalidad; sin embargo, cuando hablaba de ello, lo hacía con un gran humor ironía. Desde pequeño, Henri mostró cierta habilidad en el dibujo, una afición que había podido ver en su casa gracias a su padre, Alphonse de Toulouse-Lautrec Monfa, artista aficionado. En 1882 Henri tomó la decisión de asistir a las clases del académico Bonnat, el cual —dominado por sus estrictas convicciones formales— no le aceptó en la École de Beaux-Arts de París. Continuó su formación en el estudio de Cormon, menos académico, donde conoció a Van Gogh. Éste le introdujo en el círculo de los pintores impresionistas y postimpresionistas. Entre 1883 y 1884, Henri Toulouse-Lautrec se instaló en París en un pequeño estudio del barrio de Montmartre. Allí comenzó la época más prolífica del artista. Sus experimentaciones le llevaron a mezclar todo tipo de técnicas, independientemente de que se tratara de óleo, pastel o tinta china; además, en muchas ocasiones dejaba el soporte a la vista, como en el caso de los cartones y las maderas. Con todo ello conseguía interesantes efectos plásticos.
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En la sala de la Rue des Moulins, 1894.
Óleo sobre lienzo.
Museo de Toulouse-Lautrec. Albi (Francia)
En 1887, Toulouse-Lautrec participó en la Exposición Internacional de Bellas Artes de Toulouse y en una exposición del grupo Les Vingt, en Bruselas, en la que recibió una buena crítica. En 1889 expuso en el Salón de los Independientes de París, certamen en el que participó hasta 1894. A ello se sumó un gran número de exposiciones individuales y colectivas. También realizó ilustraciones para diversos periódicos y carteles para famosos cabarets, destacando por sus pinturas, dibujos y litografías de espectáculos de la farándula y el ambiente bohemio de la ciudad. El Moulin Rouge, el Chat-Noir, el Mirliton y el Moulin-de-la-Galette, sin olvidar el Circo Fernando, eran sólo algunos de los locales que frecuentaba. La devastadora vida nocturna lo aficionó a la bebida. A partir de 1891, debido a la soledad que sentía por la ruptura con Jane Avril, se instaló en burdeles, donde conectó con el ambiente marginal de París, ganándose la confianza de las prostitutas hasta el punto que éstas se dejaban retratar desnudas por él sin ningún problema.
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La bebedora (Suzanne Valadon), c. 1887/88.
Óleo sobre lienzo.
Museo Toulouse-Lautrec. Albi (Francia)
Sus abusos alcohólicos le condujeron a sufrir delirium tremens en diversas ocasiones, lo que hacía que se sintiera amenazado y perseguido. Su depresión le acarreó una grave crisis hacia 1899, y fue internado durante once meses en la lujosa clínica Madrid de Neuilly para desintoxicarse. Gracias a las pinturas que realizó en el hospital, de tonalidades más obscuras que las anteriores, consiguió ganarse la confianza de los médicos para ser dado de alta. Más adelante, su precaria salud, le llevó a refugiarse en el castillo de Malromé, su hogar familiar, atendido por su madre, que siempre le había protegido de un modo especial. En 1901, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 37 años, Henri de Toulouse-Lautrec fallecía en brazos de su madre y ante la presencia de otros familiares.
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“La lavandera”, 1884-1888.
Óleo sobre lienzo.
 Colección particular (Francia)
Como hemos podido comprobar en este breve repaso, la vida de Toulouse-Lautrec está representada a través de sus obras, encontrándose sus pinturas, dibujos y carteles inseparablemente unidos a sus vivencias. Son los temas de sus obras y el modo en que estos están plasmados los que mejor definen las preferencias y la personalidad del artista en cada momento de su vida. Entre las muchas obras de juventud del artista se ha seleccionado el retrato de La lavandera Carmen Gaudin para conmemorar el 150 aniversario del nacimiento de Henri Tolouse-Lautrec, el mejor cronista de la bohème francesa. En el cuadro “La lavandera” del artista francés Toulouse-Lautrec aparece una hermosa pelirroja. Mechones anaranjados caen por su cara dejando al descubierto sólo su perfil, que deja entrever una piel casi nívea y un gesto que imprime seguridad y carácter. Su mano, apoyada en el extremo de la mesa, se aferra con soltura, imprimiendo igualmente fuerza y confianza. La última vez que se subastó, alcanzó en la puja la cifra astronómica de 22,4 millones de dólares (unos 18,6 millones de euros). Este cuadro fue pintado por el artista cuando tenía solo 23 años y retrata a la lavandera Carmen Gaudin, a quien conoció en un restaurante en 1885. Lautrec sentía una irresistible atracción por esta muchacha pelirroja de su misma edad, quien posaba para él de vez en cuando para ganar dinero extra. Se piensa que Carmen también ejercía la prostitución, un mundo que el pintor retrató con fidelísima ternura. En la obra, Toulouse-Lautrec parece capturar la verdadera esencia de su modelo. Enfocada desde abajo, la figura forma una pirámide firmemente anclada por su mano izquierda en la mesa. Cansada tras un arduo día de labores, su imponente cuerpo se relaja mientras ella se inclina con la mirada perdida pero desafiante hacia la luz de una ventana que da fe a la existencia de un brillante mundo exterior. La simpleza de la composición y el sobrio colorido en contraste con la implícita determinación y fuerte carácter de una mujer cuya mirada esconde pero su postura delata, muestra el equilibrio de emociones que Toulouse-Lautrec es capaz de mostrarnos a través de su propia comprensión de la complejidad de la psicología humana.
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BIBLIOGRAFÍA Y DOCUMENTOS ELECTRÓNICOS
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Nota. Inicialmente se presentan únicamente las obras en español y de fácil acceso para los lectores. Recuerda que la mayor parte de la bibliografía citada puede consultarse en multitud de bibliotecas (incluyendo las revistas especializadas en arte), poseyendo algunas de estas obras numerosas reimpresiones y reediciones actuales. Si no las encuentras en las bibliotecas públicas, siempre puedes consultarlas en una biblioteca universitaria (si bien no te la dejarán en préstamo si no cursas estudios universitarios o perteneces a dicha universidad, pero podrás leer el artículo y tomar las notas que precises).
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AA.VV.: MARTÍNEZ RODA, F. [Coord.] Historia del mundo contemporáneo: de la revolución a la globalización. Tirant Lo Blanch, Crónica. Valencia, 2008. 985 pp. Historia del Mundo Contemporáneo es una obra comprometida. Pero los autores de esta, entienden el compromiso corno un desafío para lograr un conocimiento del pasado lo más ajustado a la realidad posible. Y no entienden por verdad histórica como un tipo de conocimiento inamovible, vino como un estado de la cuestión marcado por el rigor en el tratamiento de las fuentes y en el método para analizarlas, así como la construcción de teorías explicativas congruentes con los hechos. Pues si, los hechos, porque son la materia prima y, sobre todo, los hitos en los que los interesados por la Historia pueden asirse para comprender el pasado, es decir como dijo nuestro maestro lejano Juan Regla, para “comprender el mundo”. La Declaración de Bolonia, firmada en 1999 por 29 países europeos, supuso un cambio profundo en el diseño de los estudios de lo que empezó a denominarse Espacio Europeo de Educación Superior. Esta novedad significa un nuevo modelo educativo centrado en el aprendizaje de los estudiantes y pretende que éstos sean activos. La convergencia europea se ha dicho va dirigida a los estudiantes diligentes y pone el acento en las habilidades organizativas que tendrán que adquirir, así como su capacidad creativa de comunicación y de resolución de problemas reales, además de sus destrezas en nuevas tecnologías, basadas en códigos y lenguajes, en gran parte virtuales. La intención del cambio es la sustitución del paradigma metodológico. A partir de ahora la actividad del profesor debe centrarse en el aprendizaje de los alumnos y procurar su interacción, su simultaneidad y su responsabilidad de manera que consigan las series de competencias establecidas para su titulación. En otras palabras, hay que tener muy clara la noción del trabajo discente que será medido por los créditos ECTS o crédito europeo. Se trata en definitiva que profesores y alumnos sean intelectuales en sociedades abiertas y libres en las que las universidades son el espacio privilegiado del aprendizaje. Para este artículo: CHORDÁ RIOLLO, F. “El Postmodernismo”, pp. 638-639.
FELBINGER, Udo. Henri de Toulouse-Lautrec. HF Ullmann, 2005. La serie Minilibros de arte incluye siete títulos de destacados artistas de la historia del arte. Por medio de un texto ameno y múltiples ilustraciones de pinturas y esculturas cada volumen se adentra en la vida y obra de estos destacados maestros de la pintura occidental. Henri Toulouse-Lautrec: vida y obra, de Udo Felbinger (HF Ullmann, 2005) nos trae al pintor postmodernista. Toulouse-Lautrec, primogénito de los condes de Toulouse, una importante familia del suroeste francés, nació en el Hôtel de Bosc, de Albi, el 24 de noviembre de 1864. De carácter abierto y seductor en su infancia, dos accidentes sucesivos le impedirían un desarrollo físico normal y le harían volcarse en el dibujo y la pintura. En agosto de 1895, Toulouse-Lautrec (fascinado por la rubia Passagère du 54) realizaría con Maurice Guibert su célebre viaje marítimo desde El Havre a Lisboa, volviendo a Francia por Toledo y Madrid.
JAFFE, H. L.: El Arte del Siglo XX. Col. Las grandes épocas del arte. Ed. EDAF. 1978. 358 pp. Hans L. Jaffé, profesor de la Universidad de Amsterdam, analiza los movimientos, las corrientes y las obras que han caracterizado el desarrollo del arte figurativo del siglo XX. Una extensa búsqueda histórico-artística, fundada sobre el examen de los hechos económicos, políticos y filosóficos que condicionaron e informaron en mayor medida el progreso del Arte: del impensado desarrollo de la ciencia a la guerra del sudeste asiático, de la nueva sociedad industrial a los movimientos juveniles de protesta. La indagación se ha hecho año por año; un esquema original que ofrece notables ventajas de comparación entre los éxitos contemporáneos y la vitalidad de las varias tendencias; la exposición, siempre fluida y accesible para quienes no dispongan de órganos de referencia histórico-artísticos, muestra la trama sobre la que se ha tejido el intrincado desarrollo del Arte figurativo de nuestro siglo: motivos conductores que hacen rápida y fácil la comprensión de un momento artístico, ciertamente el más fluido y complejo entre todos, y que por muchos aspectos, puede afirmarse, concluye un período cultural de miles de años de antigüedad. Imagen de Cubierta: Henri Matisse, Odalisca con pandero, 1926. Óleo sobre tela, 73 x 54 cm. Colección de W. S. Paley. New York. Foto Nimatallah, Milán. Para este artículo: “Los padres del Arte Moderno. Apartado nº 9, Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). p. 24.
CIRICI PELLICER, A. El Arte Universal. (5ª ed.) Col. Biblioteca de la Cultura (10 vol.) Ediciones DANAE. Barcelona. 1975. 610 pp. Alexandre Cirici Pellicer fue Director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. El prólogo del libro corresponde a Alberto del Castillo, Catedrático de la Universidad de Barcelona. Más que de “Historia del Arte”, cabe calificar a este libro de “conocimiento del arte”, por cuanto en sus páginas no se pone el acento en unas circunstancias temporales concretas, sino que se aborda cada obra artística como algo significativo en sí mismo, capaz de hablar un lenguaje universal; aunque no se olvida que dicha obra es un objeto situado en unas coordenadas de tiempo y lugar, y en una sociedad, a la que es preciso hacer referencia para explicar la génesis de unas formas concretas de belleza… (Resumen de cubierta). Para este artículo: “Un sólo mundo” pp. 565-570.
VV.AA. Museos del Mundo. (31 vol.) Editorial Espasa, Barcelona, 2007. 192 pp. Descubra las principales obras expuestas en los más importantes museos del mundo a través de esta colección, cuya excelente presentación, formato, datos técnicos, biografías, etc. le ofrece cuidadísimas reproducciones de los grandes pintores. En este segundo volumen se reúnen dos museos de carácter monográfico que corresponden a artistas tan distintos como Henri Toulouse-Lautrec y Vicent Van Gogh. La idea de llevar a cabo una obra como ésta se debe al interés en señalar que el arte de una misma época- fines del siglo XIX- presenta aspectos muy distintos, dependiendo del lugar en el que se desarrolle pero, sobre todo, del estilo personal de sus autores. Los dos artistas, Toulouse-Lautrec y Van Gogh desarrollaron su labor artística en Francia y, no obstante, su obra no posee nada en común. Van Gogh es un postimpresionista, pero exalta de tal modo el color y el empaste en sus pinturas que en realidad poco tiene que ver con sus coetáneos franceses. En su temática destacan los retratos y los paisajes. Por su parte, Tolouse-Lautrec se decanta por una interpretación personal del modernismo… (Introducción, por Lourdes Cirlot.) Para este artículo: “Henri de Toulouse-Lautrec, 1864-1901”, p. 158 (Biografía del pintor).
AA.VV., “Las cien mejores obras del arte” en Descubrir el arte, n. º 100, Madrid, junio 2007. La revista Descubrir el Arte, que llegó a su número 100 en junio de 2007, aprovechó para celebrarlo por todo lo alto. Un número especial que consta de casi 300 páginas y al que acompaña un libro en gran formato con las 100 mejores obras del arte de todos los tiempos comentadas por los 100 principales artistas españoles de la actualidad. El número 100 especial de Descubrir el Arte incluía en sus páginas el primer ranking español sobre los 100 artistas vivos más influyentes, mostrando especial atención a exposiciones de grandes artistas que se han llevado a cabo en España en estos primeros años del siglo XXI. Acompaña al ejemplar un tomo de regalo de 400 páginas en el cual 100 artistas españoles actuales realizan un comentario personal de las 100 mejores obras de arte de todos los tiempos. La figura de de Toulouse-Lautrec, así como sus obras, han sido tratadas en varios ejemplares de la revista, destacando uno sobre su visita a España (ÁLVAREZ LOPERA, J. “Tolouse-Lautrec y España” en Descubrir el arte, n. º 33, Madrid, noviembre 2001. p. 56-60) José Álvarez Lopera es profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense (Madrid). “Hablar de Toulouse-Lautrec y España es referirse, fundamentalmente, a su amistad con Regoyos y Zuloaga y también a algunos viajes a la Península por su admiración a El Greco y a Goya.” Henri de Toulouse-Lautrec, primogénito de los condes de Toulouse, una importante familia del suroeste francés, nació en el Hôtel de Bosc, de Albi, el 24 de noviembre de 1864. De carácter abierto y seductor en su infancia, dos accidentes sucesivos le impedirían un desarrollo físico normal y le harían volcarse en el dibujo y la pintura. En agosto de 1895, Toulouse-Lautrec (fascinado por la rubia Passagère du 54) realizaría con Maurice Guibert su célebre viaje marítimo desde El Havre a Lisboa, volviendo a Francia por Toledo y Madrid…
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Google Art Project permite recorrer de forma virtual 17 importantes museos. Para desarrollarlo, Google ha empleado la misma tecnología que para el Street View, de modo que es posible pasear por las salas casi como si estuviéramos allí. Acceder directamente al repertorio de obras de Toulouse-Lautrec.
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ENLACES

– BIBLIOTECA DE LA UNED. Guía de uso de los servicios bibliotecarios para estudiantes [en línea]. [Consulta: 24 de noviembre de 2014]. Disponible en la web: http://www.uned.es/biblioteca/tutorial_uso_etico/citar.htm– OBRAS DE TOULOUSE-LAUTREC. Blog [en línea]. [Consulta: 24 de noviembre de 2014]. Disponible en la web: http://ermundodemanue.blogspot.com.es/2012/02/toulouse-lautrec-obras-cuadros-pinturas.html– ART PROJECT. Galerías, artistas, obras… [en línea] [Consulta: 24/11/2014]. http://blog.pepecar.com/curiosidades/google-art-project-recorrido-virtual-por-los-museos-mas-importantes-del-mundo/