Alicia cumple 150 años


ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
¿Quién fue Alice Liddell?
La versión manuscrita y la versión impresa de 1865
Los dibujos de Dodgson y las ilustraciones de Tenniel

ILUSTRACIONES DE TENNIEL PARA LA EDICIÓN ORIGINAL 1865
¿Quién fue John Tenniel?
La insatisfacción de Tenniel con el resultado de las impresiones
Los grabados de Moscú
Las ilustraciones coloreadas de Tenniel

ALGUNAS ALICIAS DE DODGSON
¿Quién es esa Alice?
Interpretaciones curiosas y sorprendentes adaptaciones
Las distintas y numerosas versiones inspiradas en la Alice de Dodgson
(Anexo: Alicia Ilustrada)


INTRODUCCIÓN

ALICE’S IN WONDERLAND 
150º ANNIVERSARY

«Alicia en el País de las Maravillas» cumple hoy 150 años. Es una obra literaria creada por Charles Lutwidge Dodgson, un sacerdote anglicano que tenía por afición colaborar en revistas literarias, adoptando el seudónimo —hoy universalmente conocido— de Lewis Carroll. En 1857 obtuvo una plaza como profesor de matemáticas, y cuatro años después fue ordenado diácono. Un poco más tarde, en 1862, en el transcurso de uno de sus paseos habituales con Robinson Duckworth, deán del Christ Church College de Oxford, y en compañía de las hijas de Harry Liddell, Dodgson relató a las pequeñas una historia maravillosa en la que una niña era su protagonista. Les habló acerca de un mundo lleno de personajes fantásticos, tomando el nombre de una de ellas, Alice, para encarnar al magnífico personaje principal. La pequeña Alice Liddell se sintió tan atraída por la historia que pidió a Dodgson que la escribiera para ella.
Así nació la maravillosa historia de Alice’s Adventures Under Ground (Las aventuras subterráneas de Alicia), que no sería escrita inmediatamente, sino cuatro meses después de aquel paseo, en noviembre de ese mismo año, según puede leerse en el diario de Dodgson. El autor terminaría de escribir dicho manuscrito ya en febrero del año siguiente. Una vez finalizado, Dodgson procedió a realizar las ilustraciones, las cuales terminó en septiembre de 1864. Como broche final, el autor incluyó un retrato ovalado de Alice Liddell en la última página. La joven Alice recibió el manuscrito terminado e ilustrado por el autor, en noviembre, con la emoción que sólo un relato dedicado puede provocar. Esta versión manuscrita del libro que Dodgson presentó a la joven Liddell en 1864, se conserva actualmente en la British Library e incluye las 37 ilustraciones a tinta que fueron creadas por el autor. Si observamos la fotografía que acompaña a estas líneas, nos sorprende que los dibujos originales de Dodgson no se asemejen demasiado al retrato que vemos de la pequeña Liddell. Sus cabellos no son largos ni poseen una leve ondulación, como sucede en las ilustraciones de las primeras obras publicadas. Pero, no sólo eso, los propios dibujos de Dodgson difieren también del aspecto tradicional que la versión de Tenniel (el ilustrador de la obra, contratado por Dodgson) fijó en el imaginario popular, cuando se publicó en 1865. La niña vestida con harapos que posa frente a la cámara, para el mismísimo Lewis Carroll, no es visualmente la que nos encontramos dentro del libro. Los motivos por los cuales Dodgson decidió adaptar la historia, cambiar la apariencia de la protagonista y publicarla bajo el título Alice’s in Wonderland (Alicia en el País de las Maravillas), en vez del inicial Alice’s Adventures Under Ground parece que se debieron a varias causas, ninguna de las cuales parecen convencer demasiado a los ilustradores actuales, en vista de las últimas publicaciones llevadas a cabo por las editoriales francesas. La idea de Dodgson era que su dibujo no se limitara a una única niña, pretendía que muchas más pudieran identificarse con la historia, por ello, supuestamente, retrató a una Alicia de cabellos largos. En lo que al título se refiere, Alice’s Adventures Under Ground le sonaba al autor demasiado escolar, como si se tratara de un texto sobre minerales; por lo que se dedicó a barajar otros nombres para la obra, aventurándose, ya en 1886 a publicar una pequeña obra bajo ese nombre (Alborada, 1987). Mientras Tenniel realizaba las ilustraciones, Dodgson reescribía el manuscrito para su publicación, y en pleno desarrollo del libro añadió dos capítulos más y extendió considerablemente otros dos, incorporando la inolvidable fiesta de té con el Sombrerero Loco (The Hatter) y creando al maravilloso gato de Cheshire.
El propio Dodgson costeó la edición del libro, que fue publicado en mayo de 1865 por la editorial Macmillan and Co., con una tirada de dos mil ejemplares, resultando un éxito de ventas y recibiendo los elogios unánimes de la crítica (caso excepcional fue el de China, ya en 1931). Sin embargo, Tenniel se mostró insatisfecho con el resultado de las impresiones, por lo que el libro no se vendió en Inglaterra. En vez de eso, los ejemplares fueron vendidos al editor neoyorquino Appleton, quien cambió la portada y publicó la primera edición estadounidense. En Inglaterra, Macmillan and Co. no se dio por vencido, preparó una nueva edición que apareció en el otoño de 1865, aunque llevaba impresa el año de “1866”. De los nuevos dos mil ejemplares, Dodgson solicitó que uno de ellos recibiera encuadernación especial, en vitela blanca, para ofrecérselo como regalo a Alice Liddell. De la primera edición de Alice’s in Wonderland sólo se conservan 23 copias, de las cuales 17 pertenecen a distintas bibliotecas, estando las restantes en manos de particulares. El gran éxito de la obra impulsó al autor a escribir una continuación, decidiendo Dodgson, esta vez, enviar a Alicia... through the looking-glass (A través del espejo…) Y lo que Alicia encontró allí fue, nada menos, que el lado salvaje del propio autor, quien por su triple condición de matemático, eclesiástico y tartamudo tenía una vida diametralmente opuesta a la de sus relatos, no sólo a lo que representaban cualquiera de esos dos mundos, sino también a cualquier tipo de emoción extraordinaria… Esta segunda parte, publicada en 1871, es menos conocida y no hace referencias a lo que ocurre en el primer libro. A través del espejo… se basa íntegramente en una partida de ajedrez, un juego que, como se sabe, es en el fondo (y en la superficie) la escenificación de una batalla. No podemos olvidar algunos episodios violentos, como la encarnizada pelea del Unicornio (Escocia) y el León (Inglaterra) en el capítulo VII, violencia que, sin embargo, es mucho más intensa (al menos desde el punto de vista verbal) en Alice’s in Wonderland, especialmente en el capítulo XII con la famosa y reiterativa exclamación de la Reina de Corazones: “¡Que le corten la cabeza!”. [En la ilustración que acompaña a estas líneas vemos a una Alicia morena, idéntica a Alice Liddell, mirándose en el espejo, en un dibujo realizado por Inga-Karin Eriksson, para The Other Alice, R&S Books, New York 1993]
En A través del espejo muchas cosas de las que acontecen en el libro aparecen, metafóricamente, reflejadas en un espejo. Si en Alicia en el País de las Maravillas la protagonista “juega” con cartas vivientes, en esta ocasión Alicia se ve envuelta en una loca partida de ajedrez. Dodgson nos proporciona una lista de los movimientos que en ella se producen, aunque algunos de ellos van en contra de las reglas del juego, como si fuera un niño pequeño el que estuviera jugando. No aparecen personajes exactos del primer libro, sólo se toma la imagen del Sombrerero, como Hatta (cuya pronunciación en inglés suena muy parecido a Hatter, sombrerero) y la Liebre de Marzo como Haiga (cuya pronunciación en inglés suena como a Hare, liebre) que aparece en el capítulo séptimo (El León y el Unicornio), un personaje diferente en este segundo libro. Refiere una anécdota que a la Reina Victoria le había gustado tanto Alicia en el País de las Maravillas que pidió nuevas obras a su autor; cuál no sería su sorpresa al recibir un tratado elemental de los determinantes. Pues algo así viene a pasar aquí: el autor de aquel cuento, Lewis Carroll, atraviesa el espejo, y va a parar a un país distinto, el de las matemáticas, encarnándose en su otro yo, Charles L. Dodgson. El seudónimo de Carroll lo utilizó el profesor Dodgson para firmar sus poemas, parodias y relatos breves y así evitar la confusión con sus publicaciones académicas. Lo que no obsta para que, a la vez, el profesor Dodgson amenizara sus clases con narraciones y rompecabezas, siendo quizás el primero en recurrir a anécdotas diversas para transmitir conceptos y conocimientos matemáticos. Cuando, tiempo después, se ilusiona por iniciar a los más jóvenes en el juego de la lógica simbólica —que algo debería a los manejos y florituras de que se vale en Alicia— las, opiniones se dividen; desde la alumna entusiasmada, al descubrir la perspicacia y atención requeridas por un aprendizaje en el que algunas proposiciones le habían sonado a pasajes de un libro infantil, hasta la que encontraba aburridas aquellas veladas en las que él se lo pasaba en grande… Eso debió de pensar un crítico puritano y sarcástico que saludó así la publicación de uno de sus textos: “El autor ha tratado de hacer más asequible el tema con ese humor retozón que en su día hizo de Alice’s in Wonderland un libro mágico. En este caso la lógica supera con creces al humor, por lo que […] recomendamos este trabajo a aquellos lectores que padezcan de insomnio. Hacen falta más que profusas ilustraciones […] para que los niños, sus supuestos destinatarios, disfruten de semejante mamotreto”.


ILUSTRACIONES DE TENNIEL PARA LA EDICIÓN ORIGINAL DE 1865
Dodgson, que terminaría de escribir el manuscrito de su primera historia (Las aventuras subterráneas de Alicia), en febrero de 1863, en seguida procedió a realizar él mismo las ilustraciones, dándolas por terminadas en septiembre de ese mismo año. Pero éstas eran muy simples, estaban hechas a mano y con pluma, un trabajo rápido que no dio buenos resultados. Así que, con el fin de publicarlo, Dogson contactó con el ilustrador inglés John Tenniel quien, en abril de 1864, aceptó hacer treinta y cuatro ilustraciones, que, en 1865, pasarían finalmente a ser cuarenta y dos.
Si bien la Alicia dibujada por Dodgson no se parecía demasiado a Alice Liddell, como ya hemos comentado anteriormente, la Alicia dibujada por Tenniel, tampoco. Esto se debe a que John Tenniel no tomó a Alice Liddell como modelo para Alicia en el País de las Maravillas de Dodgson, y tampoco se sirvió de los dibujos realizados por su autor. Tenniel tomó como modelo a una niña rubia llamada Miss Babcock. Fue, por lo tanto, Tenniel y no Dodgson quien ilustró la historia que sería publicada en 1865. Tenniel entregó sus ilustraciones, ya terminadas, en mayo de ese mismo año, haciéndose cargo de la publicación del libro Macmillan and Co., con una tirada de dos mil ejemplares. Dodgson solicitó que, de los dos mil, le fueran reservados cincuenta. Inesperadamente, Tenniel se mostró insatisfecho con el resultado de las impresiones, por lo que el libro no pudo venderse en Inglaterra. En vez de eso, los ejemplares fueron vendidos al editor neoyorquino Appleton, quien cambió la portada y publicó la primera edición estadounidense. En Inglaterra, Macmillan preparó una nueva edición que no aparecería hasta el otoño del mismo año, aunque con fecha ya del siguiente: “1866”. En esta entrada veremos algunas de las ilustraciones realizadas por Tenniel para esa edición original de 1866. Las primera de ellas, que aparece en blanco y negro, justo debajo de estas líneas, reúne en una sola composición varias de esas ilustraciones, con el propósito de ahorrar espacio y de servir como muestra para todos aquellos que aún no las conozcan.
En el año 2010, se llevó a cabo en Moscú una exposición que mostraba los grabados originales creados para ilustrar el libro de Lewis Carroll. Un total de cincuenta juegos de grabados fueron expuestos para deleite del público. Estos moldes se consideran la primera y única edición verdadera realizada de las xilografías impresas en el año 1988 por la casa editorial Macmillan & Co. Por su claridad, superan a todas las ediciones anteriores que se hicieron a través de los moldes originales, lo que perjudicaba la calidad de las imágenes. Aunque Dodgson no estuvo nunca de acuerdo con la visión que de su obra ofreció el pintor y quiso hacer las imágenes por sí mismo, el editor insistió en invitar a un pintor profesional. Su imaginación no coincidía, sin embargo, con la de aquél. Dodgson propuso a Tenniel unas fotos que deberían servir de base para las ilustraciones, lo cual derivó en acusaciones por parte del pintor, que pensaba que aquella visión resultaba demasiado aburrida. Tenniel creó, entonces, su propia versión de los personajes de la obra de Dodgson, que se convertiría en un clásico mundial de los grabados para libros. Actualmente, el juego completo de las ilustraciones, que se compone de 50 grabados, no puede contemplarse, pues sólo Moscú las exhibió en su versión original. Estos grabados originales son muy pequeños, de sólo siete centímetros, por ello los organizadores de la exposición se decidieron a crear la versión en vídeo de la muestra.

LOS GRABADOS DE MOSCÚ

Se hizo así para que los espectadores, y los niños en particular, pudieran examinar todos los detalles de las ilustraciones, por eso la proyección de las estampas de Moscú no fue una ‘instalación artística’ sino un medio necesario. A cada grabado le acompañaba un episodio sonorizado del famoso texto del libro. Además, la exposición mostraba los grabados de prueba que representaban el proceso de la elección del papel y tinta para alcanzar el efecto gráfico óptimo. Como ya hemos comentado más arriba, en respuesta al éxito de Alicia en el País de las Maravillas, Dodgson escribió la segunda parte, en la que su protagonista, Alicia, atraviesa el espejo. Los dos libros son un compendio de geniales bromas del reverendo Dodgson, un montón de retruécanos que ha sido objeto de análisis literarios y psicológicos de todo tipo, hijos de la época victoriana en que fueron concebidos, profundamente ligados a la lengua inglesa: un verdadero reto para cualquier traductor y difícil de entender para cualquier niño que no sea inglés, no viva en el siglo XIX o, incluso, no esté a bordo de una barca acompañado por las hermanas Liddell aquella lejana tarde de verano de 1862. Es por eso por lo que, pese a ser un clásico infantil, su verdadera inmortalidad está en el interés que despierta su lectura en los adultos. Y para adultos es Alicia anotada, una edición comentada por Martin Gardner, conocido matemático y ensayista americano, que incluye ambos cuentos. Pero de esto hablaremos ya en el apartado dedicado a la bibliografía.

ALGUNAS ALICIAS DE DODGSON

El buen observador se percata, durante las sucesivas lecturas de las obras de Dodgson —en las cuales Alice es siempre su protagonista—, del enorme interés que han suscitado, no ya en la sociedad victoriana de aquel entonces, sino en nuestros días, tanto el propio autor como los personajes de sus obras. Desde el mismo instante en que Alice apareció, los lectores de habla inglesa y, más adelante, de muchos otros idiomas, se han rendido a su encanto y a las maravillosas aventuras que acontecieron “aquella tarde dorada de verano”, durante una siesta no demasiado apacible… En algunos casos, encontramos interpretaciones de lo más curiosas, que tratan de dar respuesta a muchos de los interrogantes que la lectura atenta ha generado en no pocos de sus lectores…
En otros casos, no menos sorprendentes, se nos informa de las adaptaciones que ha sufrido la obra y también sus diversos personajes (hasta el espacio y tiempo en que se desarrollaba la trama dan un giro inesperado en esas increíbles versiones), o se profundiza en algunos de los acertijos que esconde, tratando de hallar una solución actual para un enigma que el propio tiempo ha permitido conservar casi intacto… Pero, sin lugar a dudas, lo que resulta más interesante, dentro de las obras escritas bajo el seudónimo de Lewis Carroll —dejando a un lado, claro está, los magníficos juegos de lógica que contiene su segunda gran obra A través del espejo—, es la gran protagonista del libro, Alice. Y no nos referimos sólo a la niña que sirvió de inspiración al autor, sino a todas las Alicias de Dodgson, que han venido a presentar al personaje de un modo más o menos fiel respecto del original. Es imposible averiguar si aún hay algún rincón de este planeta donde no se conozca la existencia de Alice, puesto que existen multitud de versiones de ambas obras publicadas por editoriales de todo el mundo, y traducidas a varios idiomas. En todas ellas, Alice es la inquieta y suspicaz protagonista, en todas ellas posee los atributos que le caracterizan y que el autor creó exclusivamente para ella. No obstante, existen también otras Alices a las cuales no conocemos bien, pues tanto la versión de Disney como las ya consagradas ilustraciones de John Tenniel las han eclipsado durante mucho, mucho tiempo. La Alice del largometraje animado de Disney se estrenó el verano de 1951. A España llegaría en la primavera de 1954, estrenándose por vez primera en los cines Palace y Pompeya de Madrid.
Esas otras Alices existentes se hallan en formatos muy variados y las encontramos de un modo muy diferente al que recuerdan nuestras frágiles memorias: diversas adaptaciones al cine (como la versión muda de Hepworth, en 1903), la ópera (de José Ramón Enríquez, en 1995, por ejemplo), o el ballet (creado por Christopher Wheeldon, en 2011) no dejan duda sobre la diversidad de su personaje en los distintos espacios.
Lauren Cuthbertson interpreta a Alice en Alice’s Adventures in Wonderland / Imagen: ROH, Johan Persson
Las Alicias de Dodgson no están, por lo tanto, repartidas en dos únicos libros: Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo… sino en multitud de obras. Se encuentra, por nombrar sólo algunas más, en el libro Alicia anotada (Akal, 2010), en el cómic Alice au Pays de Merveilles (Glénat, 2010), en algún que otro restaurante, en las calles de Londres, o en la carta que Dodgson escribió veinticinco años después de su original, en la noche de Pascua de 1890, titulada The Nursery Alice (Alicia para los más pequeños, en la traducción española) que es, por cierto, una versión corta del libro Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y dirigida a niños de todas las edades (con veinte de las ilustraciones realizadas por Tenniel, tomadas del libro original, pero agrandadas y coloreadas.) Así, pues, como bien puede apreciarse, Alicias de Dodgson hay muchas y todas ellas poseen una estética muy particular. Podrían enumerarse todas las obras en que aparece, pero dado el descomunal volumen que ello supondría (y las semanas de búsquedas que implicaría), lo dejaremos para otra ocasión…
[1] Alice dibujada por Edmund Dulac [2-3] Láminas de la edición de 1907 ilustrada por Charles Robinson

ALICIA ILUSTRADA
Alice’s Adventures in Wonderland (page 2/5): Página web con ilustraciones de Tenniel (edición inglesa de 1865).
Alice’s adventures in Wonderland (1894): Libro con 42 ilustraciones en B/N de Tenniel (edición inglesa de 1894).
Alice’s adventures in Wonderland (1907): Ocho láminas en color /120 dibujos B/N Charles Robinson (1907).
Alice Liddell on Pinterest: Inspired the children’s classic Alice’s Adventures in Wonderland by Lewis Carroll.
ImagenAlicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll (Editorial Glénat, Barcelona, 2010)

RECUERDA, SIGUE AL CONEJO BLANCO…
CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas, Editorial Nórdica. Madrid, 2010. 175 páginas. [Ilustraciones de Marta Gómez-Pintado]. Título original: Alice’s in Wonderland.  Nórdica presenta una edición ilustrada de este clásico imprescindible tanto para niños como para adultos. La historia nos introduce en un mundo subterráneo, anárquico y maravilloso. Abundan los personajes insólitos, los juegos de lógica, los dobles sentidos en las palabras empleadas y las situaciones absurdas. Las magníficas ilustraciones de Marta Gómez-Pintado hacen que esta edición de lujo sea perfecta para los lectores de cualquier edad. La ilustradora nació en 1967 en Madrid, donde estudió Bellas Artes. Compagina su labor como pintora, dibujante, retratista, ilustradora y profesora de dibujo y pintura. Ha realizado diversas exposiciones de obra pictórica y obra gráfica e ilustrado poesía (El año en que todos se aburrieron la mente…) y algún pasaje de Don Quijote de La Mancha («El Quijote entre todos»). Su primera visita al otro lado del espejo la hace con Alicia y Gulliver, personal revisión de dichos mitos, fundidos en un encuentro imaginario e ilustrados también por ella. Se identifica plenamente con André Breton cuando afirma «Soy todo lo que he hecho y todo lo que no he hecho».

CARROLL, Lewis. Alice à travers le miroir. Editorial Soleil. Paris, 2011. [Ilustraciones de Lostfish] Se trata de una secuela de la obra de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas. La editorial Soleil, en su colección Metamorfosis, te sumerge en la historia a través de las ilustraciones de Lostfish. Sigue las aventuras de Alice con los entresijos, los movimientos y las reglas de un juego de ajedrez. Este paralelo aparece a lo largo de la historia y da la impresión de que Alice se quedó dormida durante una partida o con un tablero de ajedrez a la vista. Una vez que la protagonista pase a través del espejo, entramos en un mundo maravilloso, de ensoñación, donde uno observa que todo está al revés: estás en el reflejo de un espejo, en un mundo en el que todo es lo contrario, lo que provoca múltiples juegos de palabras y malentendidos. Esta historia contiene muchas rimas y canciones. Se sumerge en el maravilloso mundo de los sueños, pero quien persiste es el soñador (Alice, el Rey Rojo, …). Las ilustraciones de Lostfish ofrecen magníficas representaciones de belleza extraña e inquietante. Estos personajes parecen muñecas con la cabeza desproporcionada sobre un cuerpo desgarbado. El estilo parece estar a veces cargado de una atmósfera de miedo y una decoración de inspiración gótica. Recuerda al mundo de los sueños, donde todo cambia a placer durante la noche y donde las conexiones no son lógicas: nos movemos de una cosa a otra y del derecho y al revés. Encontramos al Sombrerero Loco cuya locura se muestra en todo su esplendor. Las ilustraciones de Lostfish hacen merecido homenaje al texto de Lewis Carroll en quien se ha inspirado, y a través del espejo y de su extraño universo logra alcanzar la imaginación del lector. No dudes en sumergirte en el mundo de la fantasía y vuelve a creer en el poder de los sueños. [+info]

CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas. Editorial Edelvives. Barcelona, 2011. 40 páginas. [Ilustraciones de Rébecca Dautremer] Título original: Alice au Pays de Merveilles. Este libro constituye una joya de la ilustración. Rébecca Dautremer cede su imaginación, sus lápices y pinceles al gran Lewis Carroll (Dodgson). El resultado, insuperable. El texto respeta el original del autor: La pequeña, tras quedarse dormida, vive un mundo de fantasía donde la más cuerda es ella misma. Alicia en el país de las maravillas se aleja mucho de un cuento para niños, pues la niña sirve de inspiración a Dodgson para tratar una historia que no sólo se desenvuelve en la ficción, sino entre la fantasía y la pura lógica. Esto la convierte en uno de los relatos más “locos” de la historia, pero también en uno de los más interesantes de la literatura que, equivocadamente, algunos llaman “infantil”.Morena es también la moderna Alicia de Rébecca Dautremer, más cercana a Alice Liddell.La maravilla de las historias fantásticas es que cada uno le da la interpretación que mejor se le antoja y lo extraordinario de la lógica en esta novela es que cada diálogo es individual. En referencia a las ilustraciones, Rébecca Dautremer se sale de la imagen tradicional que todos teníamos de la protagonista y los personajes. Desde la que pintó John Tenniel para la publicación de la historia, hasta la idealmente transformada por Disney. Al final del libro, hay una imagen de la niña protagonista, Alice Liddell, fotografiada por Lewis Carroll. Nada más lejos de lo que hasta ahora hemos visto. Rébecca se centra en esa imagen y recrea a esa niña pequeña, morena, de pelo corto, escurridiza y con una mirada enormemente expresiva. Las imágenes de todas las escenas y personajes de la historia están plagados de un color sombrío que alejan a Alicia en el país de las maravillas de un cuento para niños y lo acerca al mundo de los jóvenes y adultos, donde la duda y el absurdo se enfrentan a la imaginación y la fantasía. Con diversos guiños al autor, a J. Tenniel y, probablemente, a la propia ilustradora, nos encontramos con un trabajo donde la imagen tradicional se mezcla con pinceladas modernas, ya sea en arquitectura, diseño y, ¿por qué no? expresividad.

CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas. Editorial Glénat. Barcelona, 2010. 72 páginas. [Ilustraciones de Xavier Collette] Título original: Alice au Pays de Merveilles. La editorial Glénat lanzó esta novela gráfica con guión a cargo de David Chauvel e ilustraciones de la mano de Xavier Collette, quienes siguen fielmente la historia original. La emblemática obra de Lewis Carroll parece estar ahora más de moda que nunca. Alicia en el País de las Maravillas, su obra original y las continuaciones, han tenido y siguen teniendo numerosas actualizaciones y adaptaciones. Pocas obras poseen tanta riqueza, argumental e imaginativa, como para continuar atrayendo a generaciones y generaciones. Sin embargo, ésta que hoy se presenta al lector y al amante de los cómics se sale un poco de la estética y los cánones que suelen tener las versiones más conocidas. Esta Alicia en el País de las Maravillas posee un grafismo soberbio, manteniendo la fidelidad argumental del guión, respetando la historia original creada por Lewis Carroll y el aspecto que poseía en realidad Alice Liddell, la protagonista del cuento. Francia da en la tecla de nuevo, acercando no sólo a los incondicionales de Dodgson una nueva obra digna de culto, sino a quienes aún no conocen las aventuras de aquella niña de diez años que cayó en la madriguera del Conejo blanco, a través de un agujero que les hará desear leer el propio libro.

CARROLL, Lewis. Alicia para los más pequeños. Editorial Alborada S.A. (Colección La Locomotora), Madrid, 1988. [Ilustraciones de John Tenniel / Trad.: Mary-Carmen Beaven / Cubierta: Batlle-Martí] Título original: The Nursery Alice. Contraportada: “Tengo razones para creer que cientos de niños de cinco a quince años han leído Las Aventuras de Alicia en el país de las maravillas. También lo han leído niños de quince a veinticinco años, además de niños de veinticinco a treinta años, e incluso niños —que los hay—, niños a los que ni la mengua de su fuerza y su salud, ni la fatiga de oír solemnes payasadas, ver falsos oropeles y percibir la irremediable miseria de la vida han podido agotar el puro manantial de alegría que mana de cualquier corazón infantil… Niños de «cierta» edad, cuyos años no se pueden ni contar: más vale que callemos respetuosamente. Y ahora mi ambición (acaso vana) consiste en que lean mi cuento los niños de cero a cinco años. ¿Que lo lean? Bueno, no… (…) Pascua Florida, 1890.[Esta Alicia para niños es la adaptación que Lewis Carroll preparó para los más pequeños cuando comprobó el enorme éxito que había cosechado Alicia en el país de las maravillas, libro no pensado —en principio— para la infancia más tierna. Cuidadosamente seleccionó los veinte dibujos más apropiados de John Tenniel y pidió a la pintora Emily Gertrude Thomson que los coloreara. Esta breve y deliciosa historia recoge las peripecias esenciales que vive Alicia detrás del Conejo Blanco, con el Gato de Cheshire o en la corte de la Reina de Corazones.
Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll es, probablemente, el libro juvenil más famoso, pero poca gente conoce bien la existencia del libro Alicia para los más pequeños. El libro fue publicado en su primera edición de 1890 por Edmun Evans, y tiene una muy bonita introducción para los pequeños. Carroll gustaba de dedicar sus libros para niños a sus amistades infantiles; frecuentemente lo hacía mediante poemas acrósticos que contenían sus nombres. Alicia para los más pequeños está dedicado a Marie Van der Gutch, cuyo nombre completo se forma tomando la segunda letra de cada verso del poema-dedicatoria en su versión en inglés.
CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas. Editorial Alborada S.A. (Colección La Locomotora), Madrid, 1987. [Ilustraciones de John Tenniel / Trad.: Ramón Buckley / Diseño de cubierta de Batlle-Martí] Título original: Alice’s in Wonderland. Contraportada: “Y mientras se encontraba en aquel estado, le pareció que todo el sueño de Alicia cobraba de nuevo vida ante sus ojos. La hierba se movía bajo sus pies y pudo ver al Conejo Blanco, que se apresuraba hacia la madriguera, y oír el ruido del infortunado Ratón al caer en el Mar de Lágrimas, y el tintineo de ls tazas de té, que la Liebre de Marzo y sus amigos se servían en aquella merienda sin fin, y la estridente voz de la Reina repitiendo, una y otra vez, la orden de ejecución… Y los estornudos del bebé-cerdito, acunado en los poderosos brazos de la Duquesa, y el estrépito de platos y fuentes que se partían al estrellarse junto a ella… Y el aire se llenó otra vez más del agudo carraspeo del Grifo y el chirrido de la tiza de Bill, la Lagartija, y de los gritos sofocados de los conejillos de Indias.” Es un cuento que, aparentemente construido sin ningún plan ni argumento y con el único fin de distraer y sorprender, nos ayuda a conocer mejor la realidad. Muestra que los descubrimientos más decisivos están en el interior del hombre. Estilo breve y rápido.
En una interesante entrevista, Tim Burton (recién salido entonces de la madriguera de conejo de su adaptación cinematográfica de Alicia en el País de las Maravillas) hacía un apunte muy perspicaz acerca de por qué, a su juicio, habían fracasado las anteriores adaptaciones cinematográficas de la obra de Carroll: «Todos se han limitado a mirar a Alicia como a una niña a la que, simplemente, le suceden cosas fantásticas, pero nadie se ha parado un segundo a preguntarse quién es esa niña». Quizá, en esa queja tan simple de Burton estén contenidos todos los malentendidos habituales de quienes rechazan la obra de Carroll como un sencillo libro de aventuras incomprensibles, o como un falso libro para niños. Dejemos, entonces, que sea el propio Carroll quien conteste: «¿Qué fuiste tú, soñada Alicia, en la mirada de tu padre adoptivo? ¿Cómo dibujarte ahora? Amorosamente, desde luego, amorosa y tiernamente: amorosa como un perro (y perdonen este símil tan prosaico, pero no se me ocurre un amor mundano más puro y perfecto), tierna como un cervatillo, educada con todos, con los altos y los bajos, con los solemnes y los grotescos, tanto con el Rey como con la oruga, incluso cuando ella misma era hija de un Rey y vestía con ropas doradas, y también confiada, dispuesta a creer siempre hasta los más disparatados imposibles, con esa confianza que sólo le es propia a los soñadores, curiosa, extremadamente curiosa, y con la capacidad de diversión que nace sólo de las horas alegres de la infancia, cuando todo es nuevo y brillante y el pecado y el dolor no son más que meras palabras, palabras vacías que nada significan».

CARROLL, Lewis. A través del espejo. Editorial Alborada S.A. (Colección La Locomotora), Madrid, 1988. [Ilustraciones de John Tenniel / Trad.: Ramón Buckley / Diseño de cubierta de Batlle-Martí] Título original: Alice Through the Looking Glass / Through the looking-glass, and what Alice found there. [vid. ilustraciones del interior del libro]. Contraportada: A través del Espejo es una novela infantil escrita por Lewis Carroll en 1871. Es la continuación de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (aunque no hace referencias a lo que ocurre en ese libro). Muchas cosas de las que acontecen en el libro parecen, metafóricamente, reflejadas en un espejo. Mientras que el primer libro juega con cartas vivientes, en esta ocasión Alicia se ve envuelta en una loca partida de ajedrez. Carroll nos proporciona una lista de los movimientos que en ella se producen, aunque algunos de ellos van en contra de las reglas del juego, como si fuera un niño pequeño el que estuviera jugando. No aparecen personajes exactos de Alicia en el país de las maravillas, sólo se toma la imagen del Sombrerero como Hatta (cuya pronunciación en inglés suena muy parecido a Hatter, sombrerero) y la Liebre de Marzo como Haiga (cuya pronunciación en inglés suena como a Hare, liebre) que aparece en el capítulo séptimo (El León y el Unicornio), un personaje diferente en este segundo libro.

CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas. Ediciones Cátedra (Col. Letras Universales). Madrid, 2005. 376 páginas. [Sin ilustraciones] Título original: Alice in Wonderland / Through the Looking Glass. Después de haber cautivado a innumerables lectores de todas las edades con su viaje al País de las Maravillas, la pequeña Alicia retoma, en la segunda parte del libro, sus aventuras, esta vez adentrándose en el extraño y fascinante mundo que se encuentra Al otro lado del Espejo de su casa. Inmersa en una demencial partida de ajedrez, Alicia debe ir recorriendo casillas y sorteando obstáculos para convertirse en la Reina Alicia. En el camino se topa con unas burlonas flores parlantes, con la Reina Roja que corre a toda velocidad y la Reina Blanca que puede recordar el futuro, así como con el insolente Humpty Dumpty que festeja diariamente su no-cumpleaños, antes de caer con estrépito del muro en el que se halla sentado. Los lectores que deseen acompañar a Alicia en esta segunda parte del libro, en su viaje a través del espejo podrán gozar de su mundo como si ellos también estuvieran viviendo en él, porque las descripciones, los diálogos insertos en las más disparatadas situaciones que nos ofrece el autor, le sumergen a uno en inquietantes escenas que, aunque disparatadas, como ya nos tiene acostumbrados Dodgson, tras la primera parte, no dejarán indiferente al lector, sino, probablemente, maravillado.

CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas / Al otro lado del espejo. Editorial Valdemar, Madrid, 2010. 397 pp. [Ilustraciones de Lola Anglada]. Traducción, prólogo y notas de Mauro Armiño. Durante el S. XIX, en Inglaterra, se publicaron una serie de obras de fantasía, destinadas a los niños. Se trataba de un nuevo género literario que hoy se traduce como “literatura del absurdo” o “nonsense”. Los partidarios de esta nueva forma de ver el mundo son escritores cansados de las restricciones sociales de la época vitoriana y que emplean la literatura infantil para denunciar este encorsetamiento moral y social. Charles L. Dodgson (conocido como Lewis Carroll) es el mejor ejemplo de este tipo de literatura. Su obra rompe con todos los principios didácticos de la época y supone una bocanada de aire fresco para la literatura decimonónica. Dodgson mostró siempre una gran inclinación por divertir a los niños, sobre todo a las niñas, a las que fotografiaba y para las que inventaba sus cuentos. Precisamente, uno de esos cuentos le daría la fama (y a ella también). La gran fábula que Dodgson creó partió de una situación inverosímil: una niña pequeña y curiosa que, siguiendo a un conejo blanco, cae en una madriguera y llega al interior de la Tierra. A continuación sigue su disparatado propósito y va imaginando nuevas peripecias, todas protagonizadas por Alice. Son los episodios que todos tenemos en la mente, el del sombrerero, el de la Reina de Corazones y tantos otros ya clásicos. Ahora bien, Alicia en el País de las Maravillas, es mucho más que un relato del nonsence. Puesto, que de él se conserva su génesis, su preparación y sus imágenes. Además, se trata de un texto que hace las delicias de psicólogos, surrealistas e investigadores literarios por la cantidad de imágenes y situaciones que va ensamblando.
No obstante, es un libro que sigue gustando a los niños y a los jóvenes y los cautiva no por sus significados ocultos, sino por su magia, por su acción, por su constante aventura y ruptura de lo convencional. La edición de Valdemar, destinada al público adulto, incluye Alicia en el País de las Maravillas y Al otro lado del espejo. Mauro Armiño es el encargado de realizar la traducción –cuidadísima- y realiza el prólogo y las notas. Así, explica que sigue la última edición que se realizó de los textos en 1897, aún en vida de Lewis Carroll. Al ser un texto lleno de juegos de palabras, son diversas las interpretaciones que se pueden hacer y el propio Mauro Armiño comenta algunos pormenores, lo cual indica un trabajo concienzudo y riguroso. Cabe señalar que las ilustraciones son también las originales, de John Tenniel. Incluye también tres fotografías emblemáticas de Carroll, Alice y las tres niñas. Para quien no sepa interpretar aún los mensajes entre líneas, el relato es igualmente sugerente, por su vivacidad, su imaginación y el derroche de fantasía. No hay que desdeñar tampoco la segunda parte, Al otro lado del espejo, quizás menos conocida, pero igualmente singular. Sea como sea, Carroll juega a las verdades y mentiras con el lector. Lo introduce en el mundo de los sueños para mostrarle el otro lado de la realidad.

CARROLL, Lewis & GARDNER, Martin. Alicia anotada: Alicia en el País de las Maravillas / Alicia a través del espejo. Ed. Akal S.A., Col. Grandes Libros. Madrid, 2010. 328 pp. [Ilustraciones de John Tenniel / Trad.: Francisco Torres Oliver / Edición de Martin Gardner] Título original: The Annotated Alice. Originalmente publicado en 1960, y revisado para esta edición que es, sin lugar a dudas, la más importante realizada hasta la fecha, pues a las dos obras maestras de Carroll —y a las no menos magistrales ilustraciones de Tenniel—han venido a unirse las notas y comentarios de Martin Gardner (fallecido en 2010). El autor de esta edición anotada, columnista de Scientific American durante más de veinte años, matemático y ensayista original, era quizá, por su profesión y aficiones, la persona más apropiada para realizar esta labor, arrojando nueva y definitiva luz sobre un texto complicado pero delicioso. No en vano, Charles Dodgson (esto es, Lewis Carroll) fue también profesor de Lógica y Matemáticas, como el anotador, dejando en sus libros la huella inequívoca de su sutilísimo humor, entretejido de constantes combinaciones y variables imprevistas. A la calidad de los textos, y al meticuloso cuidado con el que ha realizado su traducción Francisco Torres Oliver, viene por último a unirse la magnífica presentación de los textos e ilustraciones. Creemos que el conjunto constituye por todo ello una edición auténticamente imprescindible.
CARROLL, Lewis. El libro de fotografías de Charles L. Dodgson. Editions Nathan (Col. Photo Poche), Paris, 1998. 140 pp. Lewis Carroll no sólo le escribió uno de los cuentos más maravillosos del mundo a Alice Liddell, también le inmortalizó en el mismo, al incluir un retrato ovalado de ella en el manuscrito original de su primera gran obra. Que Carroll fotografiaba a niñas es un hecho. Muchos años más tarde, pero con la misma sensibilidad, nosotros, los espectadores, nos preguntamos cuál sería el sentimiento que se escondía realmente tras estas fotos. El libro, en perfecto papel satinado, cuenta con un prólogo de Colin Ford, traducido al francés por Catherine Ford, en el que hace una pequeña reseña vital del autor, y añade, a modo de disculpa, una reflexión por lo transgresor de su arte. Y eso que las fotos datan de una época en la que los niños eran propiedad de sus padres, sin derechos individuales… Más allá del prólogo nos visitan decenas de pequeñas amigas de Carroll, destacando, cómo no, la pequeña Alice Liddell, su musa. El autor realizó durante veinticuatro años nada más y nada menos que 3000 fotografías, de las que se conservan menos de 1000. La devoción de Lewis Carroll hacia la fotografía comenzó en 1856, bajo la influencia de su tío Skeffington Lutwidge y, más tarde, gracias al fotógrafo Oscar Gustav Rejlander, considerado en esa época uno de los grandes de la fotografía artística.
Lunwerg Editores recupera Photopoche (2010) con 59 fotografías realizadas por Dodgson

WILLSON, Lewis. Lewis Carroll en el País de los números. Editorial Turner, Madrid, 2009. 288 pp. [Ilustraciones de John Tenniel] Título original: Lewis Carroll in Numberland. En el apartado de los juegos de lógica tenemos este ejemplar de Robin Wilson, editado por Turner. Es una biografía matemática que descubre algunos enigmas encerrados en Alicia. Hubo un matemático, hombre serio y victoriano hasta la médula, llamado Charles Dodgson, que escribió uno de los relatos infantiles más disparatados, sugerentes e imaginativos de la historia: Alicia en el país de las maravillas.Y hubo un cuentista, fotógrafo, escritor de panfletos y libros de adivinanzas, llamado Lewis Carro ll, que revolucionó el estudio de la lógica, el álgebra y la geometría, y cuyos logros marcan un antes y un después en estas disciplinas.Las vidas paralelas del matemático Dodgson y su álter ego, el escritor Carroll, se relatan esta “biografía matemática”; su irrepetible imaginación narrativa y su espectacular dominio de los números y las palabras dan como fruto una explosión de adivinanzas, rompecabezas y juegos, que el lector podrá desentrañar a la luz de la impecable lógica matemática que contienen, y que aquí se narra de forma sencilla y accesible.Un festín para los aficionados a los números y un descubrimiento para los lectores de Alicia, que quizá nunca se habían imaginado que un cuento infantil encerrara esta otra historia apasionante.[+info]
«Lewis Carroll: espejo deformante de la Inglaterra victoriana» por Santiago Rodríguez Santerbás, en CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil), Año 3, n.º 22, Barcelona, Noviembre 1990, pp. 5-82. Monográficos de autor: Lewis Carroll. Contenido: En portada: «Silvia y Bruno». Ediciones Anaya, Madrid, 1989 (p. 5); Presentación (p. 7); «Lewis Carroll: espejo deformante de la Inglaterra victoriana» por Santiago Rodríguez Santerbás (pp. 8-25); «Cronología de Charles Lutwidge Dodgson» (p. 26-27); «La narrativa de Lewis Carroll» por Luis Maristany (pp. 28-37); «Rusia y el Snark: un viaje y un delirio» por Xavier Laborda (pp. 38-47); «Cosa de locos. Los ilustradores de Alicia» por Teresa Durán (pp. 48-53); «A ambos lados del espejo. Ciencia y disparate en la obra de ficción de Lewis Carroll» por Javier Martín Lalanda (pp. 54-63); «Lewis Carroll en España. Selección bibliográfica» (pp. 64-65); «Libros» (pp. 66-81); «El enano saltarín. Espejismo» (p. 82); CLIJ, es una revista especializada en literatura infantil y juvenil que comenzó a editarse hace 25 años, con un doble objetivo: dignificar una literatura que, por estar destinada a los menores, siempre se ha considerado menor, y defender la importancia cultural de la lectura desde la infancia. CLIJ articula sus contenidos en torno a la información -crítica selectiva de las novedades editoriales del mes, y agenda de convocatorias y noticias sobre el mundo del libro infantil-, y a la reflexión -trabajos de investigación sobre historia, géneros, autores y tendencias de la literatura infantil; artículos de opinión; perfiles de clásicos-, además de presentar, cada número, la obra inédita de un autor y un ilustrador.